La pluma del impostor: ¿Cuánto Tango tiene abril?

Por R.R. Barrios

*
Los domingos de Abril
siempre son amarillentos,
bien temprano amaneciendo
ponen proa hacia el recuerdo,
te toman de las solapas
te acomodan la bufanda
o te llevan en pijama
a tus años más lejanos
y te invitan, evocando
a iniciar el derrotero…

De ocho a diez de la mañana
(como mucho, hasta las once)
salgo a estudiar los colores
(sin hacer mucho barullo
porque duerme el tío Carlos)
son de un tono sol leonado,
entre pajizos y bronces,
como si andaran dudando
entre limón y frambuesa,
mandarinas o canela,
¡el tecito de la abuela!
ya nos vamos a su casa,
esos son los tonos dados
siempre y cuando que no llueva…

“¡Te acordás, hermano, qué tiempos aquellos!
¡Veinticinco Abriles, que no volverán!
Veinticinco Abriles, volver a tenerlos,
si cuando me acuerdo, me pongo a llorar…”
(“Tiempos viejos” 1926 Canaro/Romero)

“La lluvia de un Abril que fue un arrullo de canción,
que vio la noche aquella enamorada.
Tan pálida de luna te soñaba,
que mi dolor en sombras, acaso te esperaba…”
(“Lluvia de Abril” 1945 Francini/Centeya)

**
De las diez a doce en punto
(estirando hasta la una)
la vereda toda áurea,
la rayuela iluminada,
donde juega mi vecina,
la de las trenzas doradas,
y se baila un valsecito
entre la tierra y el cielo,
y era el ámbar en su cara
con la miel de sus pequitas
sin rubor me enamoraba.
Y cuando las ollas hervían
la nonna echaba la pasta
y a lavarse bien las manos
que se viene el estofado;
el recuerdo alimonado
los Abriles domingueros
familia y tallarinada,
aparece el tío Carlos
se sirve su primer vino,
impecable, lentes negros
y el cigarrillo en la mano…

“…¿Te acuerdas, mi preciosa hurí,
que tu alma enamorada, fue
en todo mi feliz querer
una rosa de Abril…?
(“Rosas de Abril” 1927 Rossi/ Cárdenas)

“Primero la cita lejana de Abril
tu oscuro balcón, tu antiguo jardín.
Más tarde las cartas de pulso febril
mintiendo que no, jurando que sí…”
(“Romance de Barrio” 1947 Troilo/Manzi)

…¿Quién será que una vez
te encontró como sos
y logró comprender tu color?
¿Qué alma, qué alma buena
vio la pena, pena
de la nube gris,
del camino azul,
del dolor de Abril?…
(“Paisaje” 1943 Piana/Manzi)

***
Sobremesa dominguera
entre las dos y las cuatro
(o tal vez hasta las cinco)
hubo flan, budín, moscato
y el strudel de manzana;
los ronquidos del abuelo,
pasa un viento por el patio
sacudiendo la hojarasca,
es una siesta oxidando
los naranjos y la parra.
Y otra copa del olvido
que se toma el tío Carlos,
silencioso, pensativo,
y otro cigarro encendido
ensayando una tristeza,
un lamento, una nostalgia,
una pena encarcelada
entre volutas de humo;
mientras tanto sigiloso,
de querusa, pata e’ lana,
el domingo está planeando
escapar por la ventana…

El 19 de Abril de 1917 en la confitería La Giralda, de plaza Independencia, en Montevideo, tuvo su estreno oficial “La Cumparsita” del músico uruguayo Gerardo Matos Rodríguez, arreglos de Roberto Firpo y cuya letra más popular pertenece a Pascual Contursi.

En Abril de 1943, Tania estrena en el Teatro Astral, como una de las canciones de “La revista loca”, el tango “Uno” de Enrique Santos Discépolo y Mariano Mores, que se convirtió en un gran éxito. Originalmente se llamó “Si yo tuviera un corazón”.

****
Levantamos campamento
entre cinco y seis media,
porque ya está refrescando,
y comienzan los cobrizos
a teñirnos la jornada,
abrazando a los abuelos
los llenamos de besotes,
y se manchan de mil ocres
las veredas, los malvones,
mientras volvemos a casa,
exactamente diez cuadras,
van mis viejos de la mano
como novios de secundaria.
Tío Carlos va fumando,
anota en una libretita,
camina a paso cansado,
de repente iluminado
porque encontró las palabras
que parece que buscaba;
ahí delante de sus ojos
la doliente languidez
de un ocaso azafranado…

El 27 de Abril de 1933 se estrena “¡TANGO!” Primer film sonoro de Argentina. Dirigida por Luis Moglia Barth, contaba con un elenco de estrellas arrabaleras y de la actuación: Libertad Lamarque, Alberto Gonez, Pepe Arias, Tita Merello y Luis Sandrini, entre otros, como así también las orquestas de Juan de Dios Filiberto, Edgardo Donato, Ernesto Ponzio, Pedro Maffia, Osvaldo Fresedo y Juan D’Arienzo, y el prodigioso bailarín “El Cachafaz” junto a la legendaria Carmencita Calderón.

*****
Entre seis y seis y media
ya llegamos a las casas
con el último solcito
áureo pálido, ambarino,
mientras pasa Don Camilo
con su orgulloso alazán
como suspendiendo el tiempo
entre tostado y rojizo.
Tío Carlos vive al lado,
papá palmea su hombro,
mamá lo abraza muy tierna,
me acaricia la cabeza,
me regala una sonrisa
–la única de los domingos–
y yo le veo la pena
debajo de su sombrero,
la rutina que lo espera
los lunes llega al taller
casi siempre sin dormir,
se la pasa desvelado
toda la noche escribiendo,
la soledad que lo aprieta
lo patea de puntín,
la foto de Tía Marta
que nos dejó hace tres años,
un otoño amarillento…
hace verso el sufrimiento,
te recuerdo tío Carlos,
si era domingo y de Abril,
siempre escribías un tango…

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