Entrevista a Pablo Estigarribia

¿Por qué músico de Tango?

Yo vengo de otras músicas. Empecé a tocar el piano a los 5 años, me enseñó mi madre que era profesora de piano. Hice la carrera de músico clásico en el conservatorio, después hice jazz y la verdad es que el tango llegó último en mi vida. De hecho empecé a bailar antes de tocar tango, de aprender el estilo de tango en el piano.
En el colegio secundario al que yo iba, habían unas clases de tango contraturno, me interesó, empecé a bailar; al principio la música no me interesaba, pero me gustaba el baile. Y bueno, me empecé a empapar de esa música y en un momento, definitivo creo, fue un día que me regalaron para mi cumpleaños un disco que se llama “Trayectoria de Horacio Salgán”. Cuando escuché los primeros dos o tres temas se despertó en mí ese germen del tango y dije yo quiero tocar ésta música y quiero tocarla así, con esa elegancia, con ese estilo, con ese refinamiento. Y a partir de entonces empecé a tocar tango y no paré.

Te ha tocado trabajar con grandes artistas que han sido parte de una generación exquisita en el tango música, ¿Qué diferencias notás entre esa generación y la tuya?

Yo me considero un afortunado. He tenido la suerte de tocar al lado de mis ídolos del tango. Como ser Leopoldo Federico, María Graña, Víctor Lavallén, Horacio Cabarcos, etc. He compartido giras y muchos momentos donde aprendí qué era el tango para ellos. Y empecé a ver ciertas diferencias entre su generación y la nuestra. Pero más allá de las diferencias individuales que sentí con cada uno de ellos, yo creo que todo nace de ese rol fundamental que cumplía el tango en ese momento y el que cumple ahora. Lógicamente, la manera de pensar de alguien que vivió en los años ’50 donde se respiraba tango en todos lados, el tango llenaba estadios de fútbol, desde el obrero al empresario, todo el mundo escuchaba tangos y estaban al tanto de qué tango salían. Había una producción de tango muy superior a la que hay ahora, por lo menos en cantidad. Entonces yo creo que eso genera una diferencia, primero que nada, en las posibilidades. El que trabajaba del tango en ese momento tenía un pasar económico que le permitía estudiar y hacer otras cosas a diferencia de hoy. Quien se dedica al tango actualmente termina siendo un poco más el sacrificio que en aquella época. Creo justamente que esta diferencia fundacional que es el rol que cumplía el tango en la sociedad se desprenden un montón de diferencias que terminan siendo definitorias para cada generación.

Se dice siempre que la década de oro del Tango fueron los años ’40 y que eso no se repite, ¿estás de acuerdo con eso?

No creo que la Época de Oro del año’40 se pueda repetir hoy en día, justamente por lo comentado en la respuesta anterior. Creo que si el tango tuviera una Época de Oro donde se escuchara en los supermercados y en todos lados, tendría que haber un cambio fundamental en la música para que eso suceda. Porque hoy en día un orquesta típica tiene un audio que le resulta muy ajeno a las generaciones menores a 50 años.
Desde la aparición del Rock por ejemplo, todas las músicas que fueron masivas, todas tienen percusión y batería. El tango no.
A partir de ciertos momentos todos tuvieron en mayor o menor medida, un poco de sampleo electrónico (Proceso donde los sonidos se trabajan mediante softwares produciendo como resultado sonidos sintetizados) El tango tuvo algunos experimentos pero nunca llegó al mainstream (masividad) tampoco.
Creo que va a haber un a búsqueda y ojalá se llegue a una nueva forma musical que pueda hacer que la mas popular vibre con eso y así volver o por lo menos tomar una parte del mainstream.

Días atrás fuiste parte integrante del Homenaje a Piazzolla en el Teatro Colón, ¿cómo fue esa experiencia?

Es una experiencia increíble. Yo creo que el músico, o artista argentino en realidad, puede girar por los grandes teatros del mundo pero cuando llega al Colón hay un sentimiento especial. Hay como una mística, tiene todo un contenido para el argentino tocar ahí. El reconocimiento, ¿no es cierto? Y un poco estar, en el lugar que tantos grandes de la música argentina ocuparon en otros espacios temporales. Fue muy emocionante y también es muy lindo ver que en la Argentina se le da un espacio semejante a la música de tango, creo que es algo muy positivo.

Piazzolla fue el último revolucionario y las orquestas actuales nos traen los estilos de las antiguas orquestas como D’arienzo, Pugliese ¿crees que están dadas las condiciones para una nueva revolución? ¿crees que hay innovación?

¡Creo que sí! Hay un montón de gente enamorada del tango trabajando en ello. Y una nueva revolución es el resultado de un montón de pequeñas innovaciones que van a ir aportando diferentes artistas que en algún momento cristalizarán en algún movimiento nuevo y con un poco de suerte más masivo. Un poco como pasó con Piazzolla. Él es la cristalización de su paso como arreglador de Miguel Caló, como miembro de la orquesta de Aníbal Troilo, luego con su orquesta típica. También ir a Estados Unidos y su convivencia con músicos de jazz. Creo que una revolución es eso, el resultado de la innovación de mucha gente que quizás un grupo o una persona lo toman y logran integrarlo a una nueva música.

¿Qué pensás acerca de las opiniones que dicen que hoy se toca mejor técnicamente pero no hay corazón?

No estoy de acuerdo con esa afirmación. Sobretodo porque es muy generalizadora. Hoy indudablemente la técnica de algunos instrumentos ha mejorado. El bajo el violín y el piano, instrumentos referentes de la música clásica, han evolucionado técnicamente un montón pero el bandoneón nunca terminó de cristalizar en una escuela. Hay muchos músicos autodidactas, investigadores, está menos academizado el método de aprendizaje, por lo tanto para el bandoneón no sé si es necesariamente cierto eso. Ahora hay bandoneonistas que tocan muy bien pero en los ’50 había un montón de bandoneonistas que tocaban muchísimoe l instrumento. Y la segunda parte de esa afirmación tampoco la comparto, creo que es como en todo momento. Hay gente que toca mejor técnicamente que otra, o más sentimental. Pasaba a mediados del siglo XX también. Uno se encontraba con un Leopoldo Federico donde cada corchea tenía una emoción muy intensa, como tenías también a un Roberto difillipo, un técnico espectacular del instrumento, pero a lo mejor no lograba la intensidad emocional que podía lograr Leopoldo.

Normalmente en tus temas no hay canto, ¿cuál es el motivo?

La verdad es que hasta el día de hoy siempre me sentí más cómodo arreglando música instrumental. Tuve cantor en mi primera formación donde hacía una parte de los temas. Luego grabé un disco entero de canto y piano con María Graña. Pero es cierto, que buena parte de mi producción está relacionada con la música instrumental. Creo que básicamente tiene que ver con que no me siento cómodo escribiendo poesía y todavía no he encontrado un poeta que sienta que me represente completamente. Pero, ¿quién te dice? Quizás en el futuro…

Ahora estás en un súper proyecto que se relaciona con Horacio Salgán, comentanos un poco.

El proyecto de Horacio Salgán, que va a ser mi próximo álbum, es un trabajo de investigación que hice sobre un recital que se ha recuperado, que por lo menos en mi biblioteca personal es el único registro de Salgán tocando tangos en piano solo. Y un poco la idea fue acercarle estas obras a mis estudiantes por lo que empecé transcribiendo nota por nota todo lo que tocó Salgán para ofrecerles un libro de partitura desde donde puedan estudiar y después como la grabación de la cual tomé esas versiones es una grabación no oficial, por lo tanto no puede ser lanzada, me ví en la obligación de tener que grabarla yo también. Pero básicamente más que un proyecto artístico personal lo veo como un trabajo de investigación para la recuperación de éstos tesoros de música de tango.

¿Qué sentís que tiene que tener un músico para ser tanguero?

Se ha hablado mucho respecto de que nadie puede tocar como un argentino si no vivió en el arrabal y bueno, una serie de cosas. Yo la verdad que las únicas tres condiciones, que creo se tienen que dar para que un músico sea tanguero son: el amor por el tango, encontrar un maestro que lo guíe por el buen camino y por último, estar dispuesto a poner mucho trabajo. Pero si esas tres condiciones están dadas, yo creo que puede surgir de cualquier parte del mundo, de cualquier persona.

Para comprar partituras o discos

www.pabloestigarribia.com

Un Comentario

  1. Tere 16 abril, 2021 at 12:27 am - Reply

    Interesante, informativo. Muy bueno.

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