Entrevista a Carlos Vizzotto: “El Arte es mucho trabajo, es buscar quien sos vos”

Vizzotto – ¿Me vas a filmar?
Ariadna – ¿Puedo?
Vizzotto – Ponete cómoda, ¡vamos a estar 2 horas!. Jajajaj

Así empezamos la entrevista, en casa, después de una amena cena. La charla ya se había desarrollado entre copas de vino y lomo. Anécdotas, pensamientos, charlas. Eramos 4. Ariadna, Gustavo, Carlos y yo (Fernando). Los niños seguían su aventura lúdica. No podía seguir pasando el tiempo ni la conversación. Saco el teléfono, me pongo a grabar y, sin ensayo alguno, empezamos con las preguntas. Gustavo propone una introducción y llega la primera pregunta

Dejaste la Arquitectura por la fotografía, ¿cómo fue esa decisión?
Lo que pasa es que yo tenía que tener, por cuestión de barrio, título universitario. Terminé el colegio y me anoté en bellas artes, y no seguí. Me anoté mal, no estaba asesorado correctamente. Después me metí en arquitectura, que estaba bueno. Trabajé dos años en un estudio de arquitectura como dibujante. “Arquitecto” sonaba bien, a mi mamá le gustaba. De hecho armaba proyectos de arquitectura en mi adolescencia sin saber que iba a seguir la carrera. Pero bueno, no, ¡al final no! Entré en crisis y me tomé un año sabático. Hice cursos de plantas de interiores y exteriores. Quería hacer escenografía. Entre esas cosas que hice estaba la fotografía: me compré la cámara y me encantó. Es más, me acuerdo de mi primer rollo, y con esa obsesión salí a hacer fotos. Cambié la mesa de dibujo de posición, me compré unas cubetas y así armé mi primer laboratorio. Vivía haciendo fotos y revelándolas en el laboratorio.

¿Qué significa para vos la fotografía?
Yo no sé lo que significa, pero sí puedo decirte que me sirvió para encontrar un lugar en lo social. Pasé a vivir como fotógrafo, frente al otro. Soy eso, y lo llevo en la carne. A mí me sigue emocionando como al principio, no sólo el click, sino todo el proceso también, sigo con la misma emoción que cuando empecé y es mi jueguito. A veces me bajo fotos de Facebook que me gustan y las arreglo todas. Después no se las muestro a nadie porque me da vergüenza.
La foto es captar un instante: podríamos hablar de imágen. Hay cosas que las pensás antes y ahí no hay instante pero sí hay composición. Tomás la foto y después trabajás un montón en la postproducción, el otro 50% podríamos decir. Retocás, ajustás, ves colores, volvés a retocar. Soy muy obsesivo con la composición.

Te conocemos dentro del tango, ¿Cómo era Vizzotto antes de llegar al tango?
Bueno, yo empecé fotografiando danza y después al costado apareció el teatro. Estuve en toda la movida de los años 80, con todo ese destape del teatro under. Tengo una muestra de nuevas tendencias teatrales en el Centro Cultural Recoleta. La fotografía te permite meterte en muchos ambientes, aprendés de mucha gente, terminás conociendo miles de personas.
Y el tango aparece porque mucha gente de la danza empezó a bailar tango en los años 90. Entonces me pedían fotos para eso. Lo que me gustó del tango fue todo lo que tiene que ver con lo seductor, con lo glamoroso, lo teatral.
Recuerdo que venían al estudio y sacaban todos los zapatos, vestidos etc, y eso me atraía. De hecho jamás pensé que el tango iba a durar tanto tiempo, suponía que iba a ser una moda. Y bueno, me quedé recontra involucrado con el tango. Jamás tomé tantas clases en nada que haya hecho anteriormente como con el tango. Incluso fui Dj y organizador. Mi mundo no es sólo tango pero gran parte de mi vida pasa por ahí.

¿Vos crees que Vizzotto es un estilo de foto en el tango?
Yo no sé si en un término fastuoso, pomposo, pero sí creo que tengo mi personalidad. Por supuesto. Pero, a ver, ¿cómo te lo explico? En el año 97 estaba haciendo una exposición en el Centro Cultural Recoleta que se llamaba “Rompecabezas”, para los encuentros abiertos de fotografía. Que hoy en día se llaman “Festival de la Luz”. Me ofrecen la sala contigua para armar una muestra durante Diciembre, con “La semana del Tango” organizada por Montesino, del Bar Sur. Tenía sólo 20 días.Entonces le pedí que me diera un día para pensarlo. Volviendo a casa pasé por una imprenta y no sé por qué entré y mandé a hacer una gacetilla. Y bueno, ya estaba metido. Imaginate, no dormí. La última semana me tiraba en el suelo del estudio a dormir, 1 hora. Lo hacía en el piso para no estar cómodo y no dormir de más. Colgué la última foto dos minutos antes de abrir la muestra y claro, estaba llena de tangueros. Ahí fue donde reconocieron que todas las fotos provenían de la misma persona. Así que, no sé cual es mi sello, pero algo hay. Yo trato primeramente de ver con quién estoy, qué es lo que hace, conocer la identidad de cada pareja, de cada persona. Y entender qué es lo que esas personas tienen para dar y no sólo lo que puedan aportar a mi narcisismo.

Hacerse fotos con Vizzotto en un momento era signo de consagración en el tango. ¿Era así? ¿Qué iban a buscar a tu estudio?
Para algunos sí. En una época era muy conocido, era una referencia de la fotografía del tango. Al punto tal que la mitad de las fotos en una revista de tango eran mías. Ibas por San Telmo y los artistas que pintaban imágenes de tango la tomaban de mis fotos. Extranjeros que venían exclusivamente a sacarse fotos conmigo, salían felices con su retrato.

¿Eras consciente de eso?
No, para nada. Después me di cuenta que daba prestigio, pero en el momento para nada.

La fotografía ha crecido mucho en el mundo del Tango ¿cómo ves la fotografía hoy en día?
Así como te digo, hay varios que ponen su nombre “– photography”, porque se han comprado una linda cámara y piensan que son fotógrafos, también hay quienes son muy buenos, me gusta mucho lo que hacen. Ahora como la veo hoy, no sé cómo la veo…
¿Qué pones en balanza al momento de definir si algo está bien o mal dentro de la fotografía?
En primer lugar, no soy quien para decir que algo está bien o mal. Puedo decir que algo me gusta, o que lo valoro. Cuando encuentro algo así digo, ¡mirá que bueno que está esto! Y sobretodo valoro que tengan identidad, lo honesto, lo genuino. Yo creo que el arte es una enfermedad que tenemos, ¿no? Y que ser artista no es ser más que nadie. Ser artista es eso, no tiene arreglo, ¡estás jodido! Es el modo de expresar. A medida que uno pone su identidad, pone lo que uno es en la obra, está bien el arte. Quizás no valés nada, pero es lo que sos. No sirve de nada si no estás vos ahí (en la obra). En todo aspecto de la vida.

¿Cómo ves el futuro del tango?
Yo estoy en el mundo del tango, pero como persona. Hace un tiempo hice correr la bola que no hacía más fotos, que era programador. Que me retiraba. Después de un tiempo volví y me llamaron para hacer fotos en la milonga. Y volví a hacer fotos como cuando empecé, con lo que me gustaba. Qué quiero decir. Yo creo que vuelve todo a lo mismo que antes, algunos lugares no abrirán, serán otros nuevos pero estoy totalmente convencido que será lo mismo que antes.

Mirá, en el 2000-2001 empecé a involucrarme con el tango sin que tenga que ver con la fotografía. Cuando empecé a tomar clases, en el Salón Augusteo, se iba de elegante sport. No había otra forma de entrar. Debió de haber sido uno de los últimos lugares así. ¿Recuerdan la película de Ettore Scola, “El Baile”? Bueno, era tal cual, las minas con la blusa fucsia, el pelo batido, el maquillaje. Después tenías el Almagro o Niño Bien, bien finolis, muy elegantes. Cuando se terminaron las prácticas, las chicas de Malcolm empezaron con los encuentros como existían en Cochabamba, y ahí me pude despachar con todo lo que no había podido hacer antes. Había investigación, se probaba de todo, bailábamos Piazzolla, venían los turcos que bailaban como la puta madre y te preguntabas de dónde habías salido. Había charlas, debates, y así fue hasta el 2007 que fue cuando me alejé del tango. Cuando volví en el 2010 se habían puesto todos formales. Lo que había sido en un momento algo de investigación desapareció, y volvieron todo para atrás. Así que no sé para dónde va el tango.
Hay cosas que tienen que ver con que se generan modas. En la actualidad lo social es mucho menos acartonado que antes. Ahora entras en remera y zapatillas, antes no te dejaban. Ya no es tabú la homosexualidad. Hay ambientes del tango donde ya no hay historias, todos mezclados, donde se baila por el placer de bailar, y eso me gusta.

¿Cuándo haces la foto intentas rescatar algo en particular o hacés lo que te piden que hagas?
Como profesional lo primero que hacés es asegurar lo que te piden que hagas. O lo que se espera que hagas. Después jugás, te ponés a probar otras cosas. Por supuesto hay cosas con las que no transo. Yo soy amable pero no puedo dejar de ser yo. Me decís qué es lo queres y yo armo, porque se supone que venís a mi porque te gusta lo que hago.

¿Te imaginás sin la fotografía?
Ahí está difícil. No me imagino sin lo visual, del modo en que sea. Fotografía, dibujo, gráfica. Me hubiera encantado ser escritor pero no sirvo para escribir. Ya está, este es mi cauce.

¿Qué le falta a la fotografía?
No sé, lo que sé es que hay un exceso de fotografía, antes eran sólo los japoneses, ahora son todos. Y con la tecnología de hoy, los celulares sacan mejores fotos que cualquier cosa.

Entendemos que el mundo está yendo a lo virtual ¿Cuál es la diferencia para vos entre una foto en papel y una foto digital?
Para mi lo virtual está muy lindo si tenés gente querida en la otra punta del mundo y tenes que comunicarte . Antes era con tarjeta, tenías que marcar un montón de números, y tenías un tiempo establecido. Que se yo, en ese aspecto esta bueno. Pero para mí toda esta cosa de la virtualidad es una exageración y hay un abuso. Ojo que me llevo muy bien con la tecnología. Pero para las relaciones personales me gusta más el cara a cara.
Antes realizabas una sesión de fotos y luego de sacar las fotos concertabas una cita. Venían al estudio, revisábamos juntos las fotos, hablábamos al respecto, yo les podía dar mi feedback. Ahora no, porque no van a venir. Se las mandas por internet y se pierde ese encuentro. Se pierden mi sugerencia y yo también me las pierdo. Se pierde mucha relación humana con la virtualidad.
La sociedad está yendo cada vez más al “no te muevas de tu silla”, ya no de tu casa. Se pierde mucho la relación intrapersonal, la gente se pone más temerosa. Y el mundo se convierte en una soberana cagada, muy asustadizo y desconfiado del otro.

¿Crees que se va a revertir?
No, no se va a revertir una mierda. Yo tengo 1984 de Orwell permanentemente en la cabeza. Está feísimo esto. A los 10 años viajaba en colectivo y tenía las llaves de mi casa, con los riesgos de ese momento. Ahora con el miedo impuesto el negocio es mucho mejor. No va a cambiar. Se comparten datos de forma horrorosa y a la gente no le importa porque seguimos pensando como individuos y no como sociedad. No es importante el dato de cada uno, pero sí el de todos. Y de ahí nos tienen. La gente no piensa en el conjunto. Si no tomamos conciencia de forma colectiva nos pasan por arriba. Yo por ejemplo hace 2 años que ya no uso google para hacer búsquedas en la web. Ahora uso Duck Duck Go, que no es lo mismo, porque es tan bueno como Google y no rastrea las búsquedas. No es una empresa que vende datos, es un grupo de loquitos que armaron esto y lo sostienen con donaciones. No entiendo porqué pasa eso, no hay toma de conciencia. Hay que volver al concepto del bien común, hay que tener conciencia que nos salvamos en conjunto o no nos salvamos. No hay salvación individual.

Para algunos la salvación está en el arte, ¿para vos qué es el arte?
Bueno, como te dije antes, para mí es una enfermedad (risas). Sin embargo, si hago una diferencia entre tener una disciplina artística y ser artista. Si yo dibujo la casita, el caminito con el arbolito y la chimenea echando humo estoy dibujando, es una disciplina artística. Pero eso no es arte, no me jodas. Además de todo el marketing que existe en la actualidad alrededor del arte, que no hace más que arruinarlo. Se considera arte a cualquier cosa Te la venden en ese círculo de gente de guita, y esta porquería, esta caca de perro enlatada, vale 10.000 dólares porque la hizo funalito.
Recuerdo que cuando tenía 18 años trabajaba en una fábrica de autopartes, y en el departamento técnico, donde hacíamos los moldes, yo dibujaba y quería ser estudiante de bellas artes, me sentía artista. Uno de mis compañeros me decía, “a mí me gusta eso porque es muy creativo”. Y para él lo era, la verdad que sí. En buscar soluciones hay creatividad. No importa que te estés dedicando a una disciplina artística o estés limpiando la casa. Podés hacerlo de un modo creativo, innovador y personal.
Por ahí (va) el arte. ¿Qué carajo es el arte? Es eso, ponerle la identidad a lo que uno hace, buscar soluciones propias. ¿En pintar tu aldea? Sí, para mí el arte es eso. Es mucho trabajo, es buscar quién sos vos y qué tenés para mostrar, para ofrecer, para aportar.

Por ejemplo, un niño que hace el dibujo de la casita, le está poniendo su identidad, ¿eso no es arte?
No, el niño juega. No está pensando en hacer arte. Yo creo que el arte es una cosa de la gente más grande. Yo no sé si un niño puede hacer arte. ¡Hablando sin desprecio alguno! A ver, yo primero me hice profesional de la fotografía para probar. Ahí traté de ser un buen profesional, viendo que tenía que aprender mucho más de lo que ya sabía. Además tenía que cubrir mis gastos. Lo ganaba con la fotografía, entonces era profesional. Así estuve unos años, preocupado por aprender y resolver esto. Un día, ordenando, descubro negativos de cuando no era profesional y los encuentro hermosos. Me había olvidado de ese Vizzotto porque ya no lo hacía más. Eran fotos que hacía para mí. Ahora tenía un estudio pero no tenía mis fotos.
No me daba cuenta que antes yo tenía otro trabajo para ganarme la vida y después hacía fotos para mí, hacía fotografía. Ahora tenía un trabajo para ganarme la vida que era la fotografía, y me faltaba esa parte, la que era para mí. Entonces empecé a discriminar entre la fotografía que era para ganarme la vida y la que era para mí. Hasta acá trabajo de fotógrafo, y a partir de acá la fotografía es para mí.
Hay que saber hacerlo. Como hacía todo el día fotografía, porque me gustaba, pensaba que era arte, y no lo era, era trabajo. Fue ahí cuando me puse a trabajar y a hacer exposiciones, las búsquedas fueron personales. Más allá que sea buen arte, berreta, grandes búsquedas, que haya encontrado algo o no haya encontrado nada, el trabajo de la búsqueda artística estaba. Hay que darse cuenta, es separado, porque cuando uno trabaja de aquello que le gusta pierde aquello que le gusta porque se dedica a trabajar nada más. Entonces la búsqueda es importante porque enriquece también al profesional. Vos como profesional te gastás todo lo que sabes, por eso es importante la búsqueda constante para ser artista.

¿Cuál es el próximo proyecto?
Ahora tengo un proyectito, ¡sí! Se me ocurrió, mirando por las calles de Buenos Aires, lo linda que son algunas puertas. Entonces estoy mirando con más detenimiento eso. Voy sacando fotos, por ahora con el teléfono. No quiero hacer las cosas de la Buenos Aires que hay, sino saber ¿qué me significan esas puertas? ¿qué valorizo? Porque la puerta es la cara de ese lugar. Entonces estoy por ahora en ese proceso. Planteándomelo como si no fuera digital, lo que se ve, el paso del tiempo, las grietas.
Algo que me surgió durante la cuarentena durante el otoño porteño fue una producción con hojas caídas de los árboles. Entonces armé un conjunto de fotografías donde componía con diferentes hojas, según su textura, tamaño, color. Componía con eso. Entonces iba juntando hojas por la calle. Un día me encontré una botella rota, seguramente de algún borracho, la agarré y la llevé a casa. Soy de ir juntando porquerías de la calle. Pero me sirvió para distraerme para hacer algo con las fotos.

¿Quién es Vizzotto para Vizzotto?
Jajaja, Vizzotto es un invento mío.

www.vizzotto.com

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