En Busca De La Esencia by Chicho

“El tango rompió fronteras, cruzó mares, montañas, culturas, sociedades y se instaló, y una vez instalado, ya nada fue lo mismo para quien lo sintió por primera vez…”
El tango tiene eso.
Tiene esa fuerza invisible que penetra en el alma.
Tocar, sentir, y compartir con alguien desconocido (o conocido), instantes… ínfimos momentos entre galaxias, se vuelve una experiencia a la cual pocos pueden resistirse, y mucho menos dejar pasar.
Tal vez haya algo humano que olvidamos, y que nos está uniendo más allá de nuestra mirada.
Tal vez sea tanta la soledad universal, que nos empuja a necesitar sentirnos, y finalmente hacer a un lado nuestra consciencia inquisidora. O tal vez sean razones que aún no hemos descubierto, y la misma fuerza de esa curiosidad sea el motor de la motivación.

Pero lo cierto es que, la persona que siente la profundidad de este viaje, a ese mundo que nos sumerge en emociones comunes, pero no cotidianas, muy difícilmente vuelva atrás.

Veo al tango como un tesoro preciado, un tesoro escondido, que no todos pueden descubrir.

Aquellos que pudieron descubrirlo y vivirlo, y que pudieron captar, que el tango no solo es música y movimiento, están frente a un mundo de caminos irrepetibles… porque esos caminos son solo de ida.

Caminos de vida, muerte, amor, traicion, sexo, de envidia y celos… egos, humildad, crecimiento, confusión, desdicha y felicidad, amistad, lealtad, dolor, placer… y todo lo que uno esté dispuesto a sentir, sin prejuicios, para con uno mismo… o los demás.

Ver, a través de los años, la evolución y el cambio en la forma, la escucha, la interpretación y la música en sí. Habla de que estamos en los comienzos de algo grande.
El tango está renaciendo después de 100 años para volverse eterno. Entendemos que estamos frente a un nuevo lenguaje, un nuevo idioma…y no es fácil aprenderlo.

Muchas veces, participando de festivales internacionales, me siento frente a la milonga, a observar. Intento meterme entre la gente, en mi cabeza, tratando de escuchar lo que hablan entre tango y tango.
Digamos que, más o menos, todos hablamos inglés, o al menos conocemos las pocas palabras que necesitamos para poder decir algo en esos momentos, a veces de incomodidad, timidez o simplemente para entablar una comunicación… pero lo que me causa mucha más curiosidad aún, son las personas que durante esos segundos, no se dicen nada, pero cuando el tango suena y se toman para comenzar ese viaje… ¡¡se dicen todo!!

Esos son los momentos mágicos. Momentos en los cuales no necesitamos de las palabras, porque son las almas las que hablan.
Ese es el tesoro. Ese es el universo dentro de cada uno, confiando y entregándose al otro, sin condiciones.
Es por eso que a veces no entiendo porque existen tantas tendencias que distorsionan… o bueno, si lo entiendo, pero estos temas dan para escribir alguna próxima vez.

El tango ha salvado vidas, ha invitado a gente a entender que existe algo más; que lo tenemos en frente a nuestras narices… y no lo vemos. Es eso que sabemos esencial, pero que muchas veces ocultamos por pudor, miedo o creencias que nos fuimos forjando. El tango no está afuera, está adentro, en ese punto al cual nos duele tocar. Es justo ahí, donde más duele, que el tesoro estará esperando.
Tesoro que nos da libertad y crecimiento personal.

El tango más puro es el más escondido dentro nuestro.
Solo hay que “SER” y dejarse llevar…”

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