El Abrazo

Por Ariadna Naveira y Fernando Sanchez

El abrazo, podríamos definirlo como el elemento constitutivo más valioso que caracteriza a este baile. No sólo por su desempeño estructural sino por ser contenedor de las emociones que producirán esta expresión efímera y compleja.

Funcionalmente hablando, lleva adelante la importante tarea de contener el movimiento. Transmite a través de sus brazos valiosa información que mediante impulsos y espacios, logra direccionar claramente su sendero, manteniendo siempre su función de transmisor, y no de generador del movimiento.

Una misma rotación de torso, por ejemplo, puede crear un pivot o un giro, según haya o no espacio para desplazarse. Muy técnico, pero así de simple de entender. Los brazos nos permiten el baile, no lo crean.

Mis brazos no me pertenecen, le pertenecen al otro, envuelven su movimiento y me mantienen en relación directa con quién está en ese momento abrazándome, haciendo lo mismo conmigo.

Los brazos, el abrazo, es el concepto primordial de este baile porque en él también está el deseo de mantenerse con el otro, de escucharlo, es decir, hablamos de la comunicación en sí. Toda la danza, desde el movimiento mismo o la ausencia de él, se expresa bajo esta premisa.

Es tan importante el concepto del abrazo que hasta incluso hemos desarrollado en este baile la posibilidad de no abrazar físicamente al otro manteniendo aún su característica nata, la de comunicarse con el otro. El abrazo puede estirarse, romperse, desarmarse pero nunca desaparecer si esa intención de estar sigue latente.

Claramente podemos bailar sin el contacto porque más allá de lo que nos proporciona físicamente, el concepto primario en él no empieza en el contacto, sino en ese pulso humano, el de conectarse.

La ausencia del abrazo físico y la posibilidad de seguir bailando juntos sólo define la importancia del mismo sin que éste sea palpable. Lo entendemos, entonces, como una expresión, como una cuestión consciente y no como una forma, que fácilmente se puede prestar a confusión.

No existe una forma en su totalidad, ni posición específica, que podamos entender sin el intrínseco deseo de querer abrazar al otro. Ese es el motor inicial.

Luego, el baile, nos demandará mediante su plasticidad, que se adapte según las exigencias del momento, del cuerpo que envolvemos o incluso de la interpretación que surja de nosotros. Es decir, nunca el baile se adapta a él, sino todo lo contrario.

Llegar a este punto no es un camino fácil, no es sencillo entenderlo, porque como sucede con todo el baile, desde siempre y para siempre, la comprensión llega con la sensación del movimiento en el cuerpo. La estructura, el funcionamiento, los códigos, son caminos que utilizamos para una mayor comprensión del baile y que nos pueden llevar a la sensación corporal si aún no la tenemos. En ella está cargado el verdadero valor del movimiento, incluso el de estas herramientas. Lo demás es todo lo que lo circunda pero no lo que lo define.

Por ende, en el abrazo podemos encontrar expresiones, matices y hasta la posibilidad o imposibilidad del movimiento. Es ese puente que acepta o rehúsa al otro a poder estar en sí mismo, conmigo, o a mí con el otro, en un solo oleaje motriz.

Por lo tanto, el abrazo físico sin ese abstracto que define nuestro carácter de pareja, no nos ofrece ninguna posibilidad de lograr un baile fluido, orgánico, natural.

Abrazarnos es un acto de interés, de riesgo, de valentía, de gallardía podríamos decir y mucho más aún lo es el hecho de dejarse abrazar. Quizás deberíamos pensarlo como una apuesta a nosotros mismos, un arrojo de dicha que nos permite incluso compartir nuestros más profundos deseos, pensamientos, anhelos, no sólo con quien acepta estar con nosotros en ese momento, sino con nosotros mismos.

Ser abrazados, abrazar, es de las virtudes más enarboladas de este baile. Sin embargo, transitarla abrazando al otro, respirando las emociones compartidas dentro de la vorágine coreográfica es sin dudas de lo más extraordinario de este rito.

El abrazo entonces, deja de ser sólo un elemento funcional, importantísimo por cierto, para transformarse indefectiblemente en el respiro del otro, de sus sueños, que sin quererlo, pasan a ser nuestros.

4 Comments

  1. LUIS RAMOS 7 julio, 2021 at 11:51 pm - Reply

    Que texto tan rico para disfrutarlo. Hermoso.!

  2. Alicia Mabel Vaccarini 8 julio, 2021 at 4:45 pm - Reply

    Maravilloso artículo!!!
    Necesario, poético revelador.

  3. Marian 9 julio, 2021 at 2:49 am - Reply

    gracias ! hermosa interpretación del abrazo

  4. José juan González Pérez 9 julio, 2021 at 7:59 am - Reply

    Que gran verdad cuando se llega a entender

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