Batiendo la posta: El Chino Laborde entrevista Adriana Varela

“En el Tango, la vanguardia está en la esencia”

Nacida y criada en los arrabales de Buenos Aires, su destino como artista de la canción enlazaría la esencia de “aquel tango posta” con una nueva era, erigiéndola como la mítica cantante que hoy es.
También es madre y profesional del cuidado de la voz. Pero las colaboraciones con grandes estrellas y referentes culturales, discos, premios y un reconocido compromiso social, la coronan con el amor de su público incondicional y un lugar destacado en la historia.

¿Primer recuerdo con el tango?

Siendo niña a veces escuchaba algún tango sonando mal desde la ventana de un vecino; en mi hogar familiar se escuchaban blues y jazz por parte de mi padre, y música clásica, boleros, Edith Piaff y música popular de la década del 60 por parte de mi madre. Así que el primer recuerdo fuerte lo produje yo; siendo adulta, incipiente cantante y rockera, a través del film “Sur” de Pino Solanas descubrí al “Polaco Goyeneche” y entonces… ¡fue una revelación! De pronto comprendí todo, las letras del tango, ésa poesía, ¡mis raíces! El me transfirió TODO.

¿Cuando decidió cantar tango profesionalmente?

Nunca tuve esa intención, simplemente me deslumbré y me zambullí en el tango a finales de la década del ‘80; una noche fuí solita al “Café Homero”, último templo de los últimos dioses, y en un momento dado apareció él, EL POLACO.
Cantó en vivo y me mató. Y me habló; me invitó a salir de gira a cantar con él (…). Y acepté ahí nomás; abandoné mi mundo anterior, mi vida familiar. Incluso mi profesión como fonoaudióloga!

Así conocí y aprendí todo, lo que me gustaba y lo que no del tango y su mundo. Y lo elegí; yo venía del rock y él fue mi héroe, mi Maestro, mi conexión con el tango. De repente yo era su colega y partenaire!!

¿Quiénes le tendieron una mano o la ayudaron a crecer artísticamente en su carrera como solista?

En primer lugar, el popular Juan Alberto Badía: periodista, conductor, un ser muy cálido e inolvidable; invitándome a su popular programa musical de TV en mis comienzos, cantando rock, baladas y algunas canciones de autores que me encantan, como Fito Páez, Juan Carlos Baglietto y Jaime Roos entre otros. Pero también me han enseñado ilustres figuras de nuestro tango: Atilio Stampone , Héctor “Chupita” Stamponi, Leopoldo Federico, ¡el Sexteto Mayor! Con quien mejor me entendí o me entendió: Néstor Marconi. También Osvaldo Tarantino, Berlingieri, ¡Cadícamo!! Y por supuesto Roberto Goyeneche, quien se convirtió en mi padrino artístico.

¿Acontecimientos que la “marcaron” o emocionaron profundamente a lo largo de su carrera?

Han sido muchos y diversos. Pero voy a elegir uno muy muy especial: el día que, en su casa de Saavedra y frente a toda su familia (de la que me siento aún hoy parte indisoluble y así me lo hacen sentir), El Polaco me obsequió su anillo Chevallier que le había sido entregado con honores en Japón.

¿Qué opina acerca de la idea de que “el tango es infinito, hay tango para rato”?

A ver… pongámosle que adhiero; porque considero que las músicas de los pueblos nunca mueren; van cambiando los nombres, transformándose en los nuevos clásicos. El tango está y estará siempre porque la vanguardia está en su esencia tanguera, no en las apariencias o las palabras de moda.

¿Diferencias y similitudes entre el público tanguero argentino y europeo?

Voy a hablar de mi público: en ambos casos reaccionan de la misma manera; en España, Francia, Austria o en México, Chile, Brasil o Bolivia; hay un ida y vuelta en los guiños, en el relato, en la vibración de las emociones. Las audiencias más generosas las he disfrutado en Colombia, sin duda. Ojo, también en el Liceu de Barcelona he vivido algo muy fuerte. También recuerdo Madrid, Teatro Real. “No es la lengua, es el lenguaje”. O sea: si no hay lenguaje interior, no hay comunicación, no hay lenguaje verbal o escrito. Por eso trasciende.

¿Algún consejo o cuidado para quienes se inician en el tango cantado?

No me gusta dar consejos, solo voy a decir: cántenlo, vívanlo, transítenlo.

¿Palabras acerca de Enrique Cadícamo? (poeta, 1900-1999, creador de “Los Mareados”)

¡Qué te puedo decir! Mi AMIGO. Él me eligió para grabar sus tangos carcelarios inéditos; me dijo “o los cantás vos o no los canta nadie”, ¡qué momento! Uno de los últimos de una raza única, un verdadero gentleman que me ilustraba con anécdotas sobre una Buenos Aires mágica, sobre “Carlitos” (Gardel), sobre “Rodolfito” Valentino. Un fuera de serie que atravesó todo el siglo XX. Un verdadero prócer. Mi amigo.

Acerca de Roberto Goyeneche (1926-1994)

El Polaco Goyeneche: un verdadero y profundo artista que conmovía hasta a las piedras. Yo ví muchas veces llorar de emoción al público del Polaco, en silencio, siempre. Fue un tipo con la visceralidad del rock y con la calle y la experiencia necesaria como para trascender. Es el tanguero más amado por la gente del mundo del rock y en su última etapa, ya con poca voz, transfirió sentimientos como nadie. Cada vez lo extraño más, y cuando él se fué anduve preguntándome durante mucho tiempo cómo seguir.

¿Bailás tango? ¿Vas a las milongas?

Dice el dicho que “El que toca nunca baila”. Me adhiero; no bailo, pero no dejo de recomendarlo. A mi entender es otra ciencia. ¡¡Ni Miguel Ángel Zotto pudo conmigo!! Jajajajaja (risas). Donde el hombre propone y la mujer avanza, o no y eso es muy interesante filosóficamente. Eso es el Tango, una danza que es extraordinaria.

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“Walter “Chino” Laborde: Cantor, Actor, Intérprete, Artista. Considerado una de las mejores Voces del Tango actual. Su paso por distintas y diferentes Orquestas de tango, teatros, series, y grupos de rock hablan de su talento polifacetico y versátil”

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